by Martín Soto Climent

It doesn’t matter that some things
still remain here
and even end here:
here nothing begins.

Therefore this word, this silence,
this table, vase, your footsteps
were strictly speaking never here.

Everything is always somewhere else:
there where it begins.

― Roberto Juarroz1
tr. by Mary Crow

Today, more than ever, I feel the urge to give space to poetry. Because only poetry can open a possibility to escape from this existential entanglement that drowns us in selfishness, depriving us of generosity and taking us to nowhere. That’s why I try to get to the other place, where the beginnings emerge and the truths are real: to the place of everything, where existence begins.
My path is art and within this realm I express myself with liberty and honesty, trying to manifest a deep love for the things that surround me, treating them gently and presenting them full of admiration for the natural order of life, which I want to preserve without alteration.
The objects that I manipulate to compose my work reveal themselves as gently altered objects. And I have to accept that they are. But rather than simply seeking an alternation, what I really try to generate with my subtle modifications, is an alterity that duplicates the reality of the object. An alterity that allows us to feel that the object is here and somewhere else, that it comes from another reality where senses originate, complementing our own.
I chose this method as the issues that I try to address in my work evolve around existential questions that allow me to approximate an image of the human – and I understand human as immaterial being – reflecting the conditions of our nature and searching for an order that allows me to give another meaning to our existence.

I stick to poetry as I feel that Being as an entity is total and it embraces far more than we can understand when navigating within the limits of tangible reality, caught within the scarce possibilities of rational thought. I focus on the formal qualities of my work and its symbolic substance that nourishes its meaning. And, I believe in emotion, with the intention to master it, to be able to share it with honesty and conviction.

That’s why I identify myself with Argentinian poet Roberto Juarroz whose silent mastership I have just recently discovered and to whom I dedicate this exhibition. I strongly believe him when he states: “The destiny of a modern poet is to reunite thinking, imagining, loving and creating.” 2
Juarroz understands the poem as a space for thought, a place where we can question reality, the Gods and mankind. Hence, his poetry is of philosophical nature, since it embraces similar questions, while at the same time knowing that those won’t be answered.

The only tangible thing in art is the emotional experience it provokes, which is neither measurable nor objective. Art is as subjective as life whose only purpose is to consume itself in order to recreate itself. And this is exactly where mankind is currently caught at: we consume for the mere sake of consumption, we produce for the sake of production and we have entirely forgotten about our purpose of regeneration.

1 Roberto Juarroz. Second Poem of the Thirteenth Vertical Poetry in Vertical Poetry: Recent Poems. Ed: Mary Crow. White Pine Press, 1992

2 Roberto Juarroz. Poetry and reality, lecture reading published in BAAL (Boletín de la Academia Argentina de Letras), LI, 1986, p. 339.

Images: June Joon Jaxx
Text via Proyectos Monclova


por Martín Soto Climent

No importa que algunas cosas
todavía estén aquí
y hasta acaben aquí:
aquí no empieza nada.

Por eso esta palabra, este silencio,
esta mesa, el florero, tus pasos,
en rigor no estuvieron nunca aquí.

Todo está siempre en otra parte:
Allí donde comienza

― Roberto Juarroz1

Hoy más que nunca creo que es importante dar lugar a la poesía. Porque solo la poesía va a abrirnos el espacio necesario para salir de aquí, de este enredo existencial que nos inunda de egoísmo, nos priva de la generosidad y nos esta llevando de daño en daño a ninguna parte.
Por eso busco llegar a otra parte, un lugar donde surgen los principios y son reales las verdades. A la parte del todo, donde la existencia comienza.
Mi camino es el arte y dentro de ese espacio me expreso con honestidad y libertad, procurando manifestar un profundo amor a las cosas que me rodean, tratándolas gentilmente y presentándolas cargadas de admiración por el orden natural de la vida, al que quiero preservar sin alteraciones.

Los objetos que manipulo para componer mi obra se presentan como objetos gentilmente alterados. Y debo aceptar que lo son, pero más que una alteración, lo que busco generar con mis sutiles modificaciones es una alteridad que duplique la realidad del objeto. Que nos permita intuir que el objeto esta aquí y en otra parte. Que proviene de otra realidad donde se originan los sentidos que complementan a la nuestra.

Lo hago así porque los asuntos que me propongo trabajar en mi obra se centran en cuestionamientos existenciales que me sirven para definir una imagen certera del ser humano, y me refiero al ser humano como ser inmaterial. Atendiendo a los condicionamientos de nuestra naturaleza. En busca de comprender las cualidades de un orden bajo el cual poder resignificar nuestra existencia.

Por ello me aferro a la poesía, pues intuyo que el Ser como entidad es Total, y abarca más de lo que podemos comprender cuando nos movemos dentro de los limites tangibles de la realidad, sofocados por las escasas posibilidades racionales del pensamiento; las que considero muy limitadas y rígidas, imposibilitadas para disolverse en estas cuestiones tan esenciales. Me concentro en las cualidades formales de mi obra y en la substancia simbólica que nutre sus significaciones. Y creo en la emoción, con la intención de dominarla para compartirla con certeza y honestidad.

Por eso mismo me identifico con Juarroz, en quien he descubierto a un silencioso maestro, y a quien dedico el trabajo de esta exhibición. Y le creo cuando dice que “El destino del poeta moderno es volver a unir el pensar, el sentir, el imaginar, el amar, el crear.”2 Juarroz entiende el poema como un espacio de pensamiento, el lugar donde el hombre se pregunta por la realidad, por los dioses, por los hombres. Por eso, su poesía puede calificarse de filosófica, porque se plantea las mismas preguntas que esta disciplina, aunque él sepa de antemano que no hallará respuesta.

En arte, lo único demostrable es la emoción suscitada, pero esta no es comprobable, ni objetiva. El arte es tan subjetivo como la vida, cuyo único objetivo es consumirse para regenerarse. En eso estamos herrando como humanidad, pues consumimos por consumir, producimos por producir, y nos hemos olvidado de que estamos aquí para regenerar.

1 Segundo poema de la Decimotercera poesía vertical.
Treizième poésie verticale, edición bilingüe. Traducción Roger Munier, París, Jose Corti, 1992. 2 Juarroz, R.«Poesía y realidad», texto leído en su ingreso a la Academia Argentina de las Letras, publicado en el BAAL (Boletín de la Academia Argentina de Letras), tomo LI, 1986, pág. 339. Este texto se publicó más tarde en la editorial Pre-Textos, Valencia, 1992.

Imágenes: June Joon Jaxx
Texto via Proyectos Monclova