In Leonor Antunes’ (1972, Lisbon, Portugal) work, materiality and form are symbolic and historical elements. Far from being mere mediums or tools, the materials she employs and the composition of her sculptural installations are a result of a research process, which allows her to investigate and reflect on manual production methods, materials, shapes and patterns within design objects and modernist architecture.

For her exhibition at the Tamayo Museum, she presents a series of pieces that dialogue with the space’s architecture. The installations traverse the interior of the building, creating translucent atmospheres, which in turn create layers and visual superimpositions throughout the galleries; this results in the formation of a single larger sculpture inside the space. The use of ropes fashions the space between the floor and the ceiling, from one wall to another, thus emphasizing the empty spaces between sculptures.

The series of pieces and installations which make up the exhibit, reflects the artist’s interest in materials such as leather, wood, metal and natural fibers; this echoes her desire to create formal encounters and dislocations between the idea of modernity or post-industrialism, and the memory of manual production, which creates a unique relationship between body, context, space and matter; this is where her understanding of sculpture moves and arises from.

Text via Museo Tamayo
Images: June Joon Jaxx


En la obra de Leonor Antunes (1972, Lisboa, Portugal) la materialidad y la forma son elementos con contenido simbólico e histórico. Lejos de ser un medio o herramienta, los materiales que utiliza y las composiciones de sus instalaciones escultóricas son resultado de un proceso de investigación que le permite indagar y reflexionar en torno a los modos de producción manual, losmateriales, las formas y los patrones contenidos en objetos del diseño y la arquitectura modernista.

Para su exposición en el Museo Tamayo, la artista presenta una serie de obras que dialoga específicamente con la arquitectura del edificio. Las instalaciones atraviesan los interiores del edificio generando ambientes traslúcidos que a su vez crean capas y superposiciones visuales a lo largo de las salas, de modo que las obras terminan por formar un solo cuerpo escultórico en el espacio. Por su parte, el uso de cuerdas modela el espacio entre el piso y el techo, conectando así los puntos vacíos que se generan entre una escultura y otra.

Las obras e instalaciones que conforman la muestra reflejan el interés de Antunes por materiales como el cuero, la madera, el metal y las fibras naturales, que responden a su inquietud por generar encuentros y dislocaciones formales entre las ideas de modernidad y la memoria de la producción manual, misma que detona una relación particular entre cuerpo, contexto, espacio y materia.

Texto via Museo Tamayo
Imágenes: June Joon Jaxx